sábado, 11 de diciembre de 2010

MAKEUP






Egipto, el país pionero en el uso de los cosméticos:

Enjuage bucal, compuesto de coloquíntida, planta de la familia de las cucurbitáceas, la cual comprende la calabaza, el pepino y el melón.

El apio era una planta tónica y un buen aperitivo. Fortalece los dientes.

Pastilla compuesta de olíbano (una resina parecida al incienso), juncia (caña aromática) y caña de Fenicia, mezcla que garantizaba el buen aliento.

El aceite de fenogreco hace desaparecer las imperfecciones de la piel.

Perfumes del país de los Somalís.

Delicado olor de hénea, parecido al de la rosa.

Perfumes de Puanit.

Estibio. Cosmético para pintar los ojos. Es el meszemt, que tiene propiedades curativas de la oftalmia.

Kohl. Uaz y mescemt, cosméticos verdes y negros.

Frotar con una mixtura de cenizas y madera para enrojecer la piel.

Mejillas de tono rosado, con orcaneta. 

Cártamo, azafrán bastardo, planta de la que se extrae la cartamina, utilizada para la elaboración de cosméticos.

Grecia. Smêgma, jabón perfumado.

Licofrón
Mujeres que parezcan Erinis con su atuendo y sus rostros teñidos de colores por los cosméticos.

Petronio
Blanquete. Jugo de acacia, para hacer ungüentos y pomadas, con la virtud de curar el fuego sagrado (erisipela), oftalmías y manchas de la cara.
Depilación con psilotro (psilothrum), un preparado medicinal de arsénico calentado y cal viva.
Vasos de Samnio, para calentar resina y pez, con el fin de quitar el vello a los hombres y suavizar la piel.
Libra y su balanza, alcanzan a los carniceros, a los perfumistas y a cuantos saben manejarse pesando y midiendo.

Dionisio de Halicarnaso
Las celebraciones griegas que realizan los canéforos (portadores de cestas) y arréforos (portadores de los símbolos de Atenea Polias), entre los romanos las cumplen las tutulatas, que llevan adornadas sus cabezas con coronas como las que adornan las estatuas de Ártemis Efesia, en Grecia. El masculino tutulati está atestiguado en una glosa de Festo. La palabra describe a aquellos que llevan el pelo trenzado hacia arriba en forma de cono (tutulus). Era un antiguo estilo de peinarse el cabello, obligatorio en el caso de la flaminica Dialis. 

Columela
Especialistas en adornar las cabezas y peinar el pelo.

Heliodoro
Leyenda del rey Midas. Por haber protestado del fallo en favor de Apolo en su competición musical con Pan, es castigado con la metamorfosis de sus orejas en orejas de asno. Midas mantiene a todos oculto esta transformación, pero su peluquero, que aunque no se atreve a divulgarlo, tampoco es capaz de dejar de revelar el secreto en voz alta, alude a un lugar solitario en el río, y en un hoyo cavado en el suelo murmura cómo ha visto las orejas de asno de su jefe. Las cañas que allí nacen revelan, al vibrar con la brisa, el secreto de Midas. Ovidio.

Herodiano
Peluca rubia peinada al estilo germánico.

Boccaccio
Mujeres pintadas y aljimifradas, como esculturas de mármol mudas e insensibles.

Chaucer
De rizados cabellos, como si terminara de quitar los rulos.
El mercurio, el blanco de plomo, el azufre, el bórax, el albayalde, el crémor tártaro y otros ungüentos, que limpian y queman, pueden librar de las blancas pústulas o de los botones granulientos que llenan las mejillas.
Maquillar los ojos de rojo abrasilado y de carmín.

Aretino
Madera negra de la que se hacen los peines.
Perfumada de ámbar gris.
Huevos de cascarón dorado, llenos de agua de rosa.

Shakespeare
Rapar con unas tijeras, cual se hace con los locos.
Perfume del gato de Algalia. Una onza de algalia.
Peinados a lo navío, a lo velero, de la moda de Venecia.
Una poma de esencias.

La Fontaine
Ya la hora se aproximaba, en la que la aurora se peina.

Crébillon
Se puso en pie, recogió el abanico, calzó los guantes y, sacando una cajita de colorete, fue a mirarse al espejo, labor que pretendía recobrar el aspecto que tenía al llegar.

Locke
Ámbar gris. Sustancia sólida derivada de una secreción biliar que producen las ballenas. Se utiliza en la fabricación de cosméticos, y se empleaba como medicina anticatarral. 

Fontenelle
Mujeres de la tierra de Yeso, que dedican su tiempo nada más que a preparar la comida de sus maridos y a pintar de azul los labios y las cejas, para agradar a los hombres más feos del mundo.

Richardson
Las pelucas de mejor calidad eran extremadamente caras.

Fielding
Entre los griegos, la frase <<noticias de barbero>> tenía categoría de proverbio, y Horacio, en una de sus epístolas, menciona a los barberos romanos en ese sentido.
Los pulidores de nuestro aspecto nos enseñan lo que nos distingue de los animales.
Concepto de peinadora.

Smollett
Una peluca cuya parte superior frontal contaba casi diez centímetros de alto, al estilo de las de la época de Carlos II. 
Una elegante peluca de bolsa, las típicas pelucas de caballero del siglo XVIII, que terminaban por los lados en unos pequeños rizos hacia arriba y en una coleta por la parte de atrás.
Peinar el propio pelo por encima del tupé de la peluca.
Se veía obligado a recurrir a la cosmética, para obtener un cutis muy claro.

Beckford
Pomada que tiene la virtud de convertir en horroroso cualquier rostro, por hermoso que sea.
Surmé. Pigmento para colorear los ojos, fabricado con antimonio en condición natural.

Scott
Sus cabellos no estaban desfigurados ni por el arte ni el hierro de rizar. Las costumbres montañesas no consentían el tocado de la mujer antes de casarse.
La cabeza de madera donde estaba colocada la peluca.
Malobathro. Hierba aromática de India. Con el jugo de esta planta se hacía un perfume que usaban mucho los romanos.
Peluca de tres potencias. Peinado antiguo.
La peluca elegante, empolvada de blanco por un peluquero habilidoso.
Una peluca sin empolvar.
Trenzas de cabellos negros de Cleopatra.

Jean Paul
Las mejillas se atildan con afeites engañosos en busca de un atractivo artificial.
Como el tiempo pasa más deprisa que la propia ociosidad, la beldad tiene el tiempo justo para restaurar con un rojo artificial las consecuencias de la noche anterior.

Stendhal
Era uno de esos espíritus a los que el orgullo pone en la posición de una mujer que llegara sin pintarse, a un salón donde el uso de la pintura es general.
Los cabellos cortos y caídos en bucles en torno a la cabeza, conforme se llevan en Moscú.
Polidori. Una mocita de dieciséis años tenía una tez de rosa y se ponía colorete.
Saint-Beuve. No es bonita, no lleva colorete.
Un joven acicalado como una muñeca.
Estudiar un peinado conveniente.
Peinada con el mayor esmero.
Peinado a la ultima moda, y con unos polvos que olían muy bien; dicho peinado consistía en una bolsa cuadrada de tafetán negro y dos grandes orejas de perro (ese fue su nombre seis años más tarde), como los llevaba el Príncipe de Talleyrand.

Babeuf
Presentarse enharinado, rizo a lo Mirabeau, los cuatro bucles peinados a la moda de las alas de palomino.

Lord Byron
Macasar, un aceite incomparable, para el cabello, producto conocido y vendido a principios del siglo XVIII.

Toparon con lucerías y adornos, muchos pares
De medias, chinelas, cepillos peines y demás
Artículos varios de mujeril embellecimiento,
Cosas que acicalan o ayudan para componerlas.

Circuían su faz monedas de oro
Destellando sobre sus cabellos castaños
Sus cabellos apiñados cuyos grandes bucles
Enlazaban detrás unas trenzas.

Sus pestañas caídas y largas, en cuya sombra sedosa descansa el atractivo más profundo.

Sus rizos se ensortijaban con descuido en torno al rostro
Y el oro y las gemas brillaban a través profusamente.

Sus pestañas, aunque negras cual la noche, llevaba
Pintadas (costumbres del país), pero en vano;
Porque aquellos grandes ojos negros estaban ribeteados
Foscamente, que aquellos lustrosos rebeldes imitaban
Un tinte de azabache y quedaban injuriados 
Por su belleza natural. Y llevaba las uñas decoradas con alheña,
Mas igualmente fracasaba el poder de su artificio,
No pudiendo hacerlas más rosadas de lo que antes fueran.

Ayuda de tijeras, colorete y tenacillas.
Soportes de barberos con peluquines con rizos en las ventanas.
Engomado, alto y patilludo. 
Pelucas del marcial redil de Marlborough.

Plácidos momentos son bellísimos teñidores de hermosas mejillas
Y hacen bajar el precio de los cosméticos, al menos ciertos inviernos.

Balzac
Olor a polvos a la maréchale.
Los cabellos recogidos bajo un gorrillo a la moda de Caux, sin pretensión alguna.
Envolver en logogrifos de tocador.
Hizo su tocado con el esmero y los cuidados minuciosos que una mujer pone en esta obra capital cuando ha de mostrarse a los ojos de una persona querida, en un baile.
Retorció las largas trenzas de sus cabellos de manera que formasen detrás de la cabeza ese cono imperfecto y aplastado, que presta gracia a la figura de algunas estatuas antiguas, gracias a una prolongación ficticia de la cabeza, y algunos bucles apartados en la frente cayeron a cada lado del rostro en largos y brillantes tirabuzones. Ofrecía una perfecta semejanza con las obras más célebres del cincel griego.
Las modas de la corte desterrada, con los cabellos empolvados de arroz y las pelucas rizadas.
Las felices combinaciones de su peinado, los cuidados de la coquetería.
Trim, célebre peluquero de Londres.
Un hombre con una peluca siniestra.
Muy liso el cabello, realzado en un moño y con los rizos cayéndole a ambos lados, a la inglesa.
Iba de la Doble pasta de las sultanas al Aceite cefálico.
Escarchado de polvos.
Su tez, reavivada por un baño de salvado, despedía un tenue brillo.
Un hábil artista de los presentes capilares. Los caprichos y las modas que rigen en el capítulo de los cabellos.
Enrollar, subir o apartar algún ringleet o aquel ricito que está acariciando.
El azul, el colorete de las rubias.
Se peinaba, naturalmente, ella sola, a la Berta.
Azul de peluquero.
Rizado como un San Juanito de paso.
Había elegido los colores de su toilette de modo que hacía resaltar el tono de su tez.
Los clásicos se componen de pelucas.
Peinado al estilo de Caux.
Peinado a la Sevigné.
Enmarañada peluca de un naturalista.

De Maistre
La mejilla recargada de carmín.

Mérimée
Peine de plomo para el bigote.

Gautier
Peinados a lo Henin, medieval, de doncellas y donceles, pajes y escuderos, vagabundos y soldadotes, caballeros galantes y castellanos feroces.

Macaulay
Peine de la reina María.
Pelucas de Kneller.

Dickens
Rubíes sobre las uñas
Perfume bouquet du roi.

Big-wig, gran peluca, adminículo emblemático de la justicia inglesa.
Su peluca era de las más abundosas, negrísima y rizadísima.
Coleta de rabo de cerdo, vibra como el péndulo de un reloj danés.

Cabello empolvado, para lograr cierto aire de benevolencia.
Peluca de cáñamo.
(Nicholas Nickleby)

Lucían sus mejillas un vivo color y semejaban muy resueltas y animosas.

Cabello empolvado para lograr cierto aire de benevolencia.
Peluca de cáñamo.

Collins
Su pelo negro, trenzado con gracia de diversas formas y adornado con flores o piedras preciosas.

Sencillo moño de la Venus de Medicis.
Polvos y pinturas, belleza falsa, odioso engaño, polvo de perla.
Entre los campesinos estirios estaba muy extendida la costumbre de tomar arsénico para aclarar el color de la piel y conseguir una apariencia de lozanía y buena salud.
Cabello sedoso y brillante, le llegaba hasta los hombros, dechado de fuerza y apostura.
Rizados cabellos sajones.

Gaskell
Con el cabello delicadamente empolvado y perfumado con maréchale, sus pequeñas mouches (lunares) colocadas con habilidad; la minúscula media luna empleada para alargar los ojos; la diminuta estrella para profundizar el efecto  de un hoyuelo en la comisura de sus labios escarlatas. 
Preparar un cosmético con nata.
Oscura peluca de Bruto.

Thackeray
Lucir el cabello con polvos y ungüentos. Monstruosos gravámenes de nuestro tiempo.
Las esposas de Malabar se ven obligaddas a sonreír y a ir maquilladas para inmolarse con sus maridos. Ceremonia del suttee.
Tirabuzones de moda en tiempos del rey Carlos. Las damas de la corte del rey Guillermo llevaban unos peinados como las torres de la diosa Cibeles. Madre de los dioses del Olimpo, cuya corona tenía la forma de una muralla.

A. Brontë
Engalanarse como una mariposa pintada.
(El inquilino de Wildfell Hall)

Flaubert
El pelo untado de pomada de rosas.
Tez de la riqueza, tez blanca, que realzan la palidez de las porcelanas, los muarés de raso, el barniz de los preciosos muebles, y que una discreta dieta de alimentos exquisitos mantiene en su lozanía.

Trollope
Luminosidad del cutis.

Kubin
Antiguas pelucas de bolsa.

Poe
Cabellos con pomada.
El vejestorio lleno de arrugas, joyas y cosméticos, que hace un ultimo esfuerzo para salvar la juventud.
El sedoso cabello había crecido al descuido y, como en su desordenada textura de telaraña flotaba más que caía alrededor de su rostro, me era imposible, aun haciendo un esfuerzo, situar su enmarañada apariencia con idea alguna de simple humanidad.
Los cabellos que el arte de Grandjean me había proporcionado temporariamente.
Una inmensa peluca del más costoso y magnífico cabello negro.
Con ayuda de polvos de arroz, carmín, peluca, dentadura postiza, falsa tournure y las más hábiles modistas de París, lograba mantener una respetable posición entre las bellezas un peu passées de la metrópoli francesa. En ese sentido, merecía ciertamente compararse a la celebérrima Ninon de l´Enclos.
Las artes del tocador.
El pelo cuidadosamente rizado con papillotes.
Una botella de aceite de Arcángeles de Grandjean.

Pelo digno de Brutus. Riqueza en su caída y brillo.

Villiers de L´Isle Adam
Fragancia de bálsamos, estoraque y rosas.

Hebbel
Mis rizos me contestan a través del espejo, han permanecido negros y sin encanecer, y grito, ¡Este es el tercer don, que no viene la muerte!

Dostoyevski
Del liquidámbar se obtiene una resina, el estoraque, para la fabricación de cosméticos y productos farmacéuticos.

H. James
Recurrió a las armonías del tocador.

Zola
Rubia cabellera, revuelta y a la moda de los obreros artistas.

Wilde
Perfumes. Aceites intensamente aromáticos, gomas odoríferas del Oriente. El incienso empuja a la mística. El ámbar gris desata pasiones. La violeta despierta el recuerdo de los amores muertos. El almizcle perturba el cerebro. El champac perturba la imaginación: Perfume que se extrae de las flores de color naranja de una variante de magnolio, Michelia champaca, estimado por los nativos de India. La hovenia enloquece. Y los áloes logran expulsar del alma la melancolía.
Pintar con antimonio los párpados.
Perfume de gálbano de Siria, óleos sirios.
Cabellos de color rojo veneciano.

D´Aurevilly
Peinado a la ferronière, en triángulo.
Cabellos cortados a lo Tito y reunidos en bucles sobre la frente.
Peluca a lo Ninon, con una raya de carne ficticia y de indescriptibles tirabuzones.

Rimbaud

¿Es que han usado las cremas oscuras
en los charcales de las voluptuosidades?

Twain
Adorno. El rostro como un molde de hacer barquillos.

Meredith
Roja de colorete como un cartel de líneas férreas. Referencia al rojo con que se subrayaban algunos trenes en los carteles de los horarios.
El intenso rosa artificial de las mejillas.
Si no llevo colorete tengo una palidez sobrenatural, por eso me lo doy. El tono de mi tez es artificial.
Se difuminan los trazos de un lápiz de cejas.
Por debajo del colorete, un rubor rojo como la sangre le daba un aspecto terrible y tempestuoso.
Ocultar los años con una caja de colorete o un pote de pintura.
Los efectos del rubor artificial. Puedes achacar cualquier edad a una mujer que pinta las mejillas.
(El general Ople y lady Camper)

Stoker
De Beugnot describe a Cagliostro: Su pelo se partía en pequeñas cadenottes (colas o trenzas), que se unían en la nuca formando lo que se llamaba un catogan (el pelo recogido en una coleta).

Lee
Pintada de henna.
Las uñas pintadas con henna de color violeta.
Su boca, con un sutil toque de carmín, semejaba una flor de granada entre nardos, porque sus mejillas estaban maquilladas de blanco y las órbitas de sus enormes ojos de largas pestañas aparecían salpicadas de violeta. Sin embargo, en cada mejilla había un delicado punto rosa, en el que con exquisito arte había pintado una pequeña figura con forma de pirámide.
El cabello rizado en ailes de pigeon.

France
Las proyecciones azules de sus largas pestañas sobre su cutis nacarado.
Cómica, con los párpados azulados, las pestañas cubiertas por una pasta negra, las mejillas coloreadas, los labios dibujados con rojo en forma de corazón.
La señora princesa de Saboya cuando llegó a Francia, en noviembre de 1696, peinada con cocas y cintas.
El esmalte de sus ojos atirantados y subidos en su parte exterior, por el abultamiento de los pómulos.

Proust
Peinado a lo Bressant. Corte de pelo a cepillo por delante y largo por detrás, puesto de moda por el actor Prosper Bressant (1815-1886), el cual ganó celebridad interpretando los galanes jóvenes.

Woolf
Las uñas pulidas y cuidadas.
En las cabezas femeninas, una serie de peinados y postizos, moños, pelo ahuecado, rodetes inverosímiles... algunos cómicos y risibles.
Engomar el bigote.
(Fin de viaje)

Con la cabellera engalanada como una cucaña.
Damas con peinado de por lo menos seis pies de altura.
Cepilló el cabello con el cepillo de plata del Rey Jacobo.
Un toque de polvos.
Con las mejillas como un árbol de Navidad y los ojos como estrellas.
(Orlando)

Se había acostumbrado a maquillarse.
Una gran borla para aplicar polvos, manchada de rosa.
Trazaba una línea alrededor de sus labios con un tubo.
No me gustaría pintarme. Me sentiría embadurnada.
Reloj de tocador.
(Los años)

Joyce
Cortar el pelo en luna nueva.
La estética y la cosmética son para el boudoir.
La borla de los polvos.
Un juego de tocador, consistiendo en palangana, jabonera y bandeja de cepillos, jarro y bacinilla.

Kropotkin
Los peluqueros tienen máquinas para cepillar los cráneos lisos y las cabelleras crespas.

Kipling
Horquillas de calcedonia.

T. Mann
Barbas a lo Wallenstein.

Apollinaire
Depilatorios con trementina, pez de Grecia, cal y cera virgen.

Gorki
Notó que tenía ojeras negras alrededor de los ojos y se puso a cubrirlos de polvos. Cuando el color oscuro hubo desaparecido bajo la capa de blanco de polvos de arroz, vio que sus ojos perdían su brillo y quitó los polvos.
Sus cabellos rubios, peinados en forma de casco aumentaban su talla.

Eça de Queiroz
Cabellos que olían a alecrín.

Mansfield
Un rojo intenso le coloreaba los labios.
Las cejas rectas y delgadas, y el pelo echado hacia atrás, con sólo una levísima insinuación de ondas.
La dúctil y sombría cascada de sus cabellos.
Estuche de manicura con aplicaciones de oro.

Walser
Aunque, a decir verdaderamente, no haya nada importante que raspar en mi cara, cada cierto tiempo paso por la peluquería, sólo por la excursión callejera que supone y me hago afeitar.
En la peluquería le han contagiado una decoración ligeramente asquerosa; una corona de florecitas rojizas, de puntos rojos o, en una palabra más implacable, granitos.
(Jakob von Gunten)

Jabón verde.
Sacó colorete y un espejo de su pequeño bolso, empolvó las mejillas, examinó el rostro en el cristal. Se inclinó con una elegancia, de la que no pudo por menos de reírse en su interior.
(El bandido)

Kafka
Remedios y cremas.

Lawrence
Forma en que su cabello se curvaba sobre las orejas, rasgo casto, guerrero.
El pelo, cuidadosamente asentado, brillaba como vidrio negro sobre las orejas .
Cabello peinado a la usanza germánica.
Peineta de hueso labrado con una serpiente.
Cepillos de marfil verde.

Gide
Peinado a lo cepillo de Whitman.

Somerset Maugham
Los cabellos le cubrían las orejas, a la manera puesta de moda por Cléo de Merode.

Jammes
Alejado el tono rojo de la manzana del colorete artificial.
Insolente casco de ébano. Peinado.

Walter de la Mare
Mal olor de un viejo perfumado.
Mechón de pelo modestamente enroscado a la antigua, alrededor de cada oreja.
Peinado con trenzas a la alemana, atadas en dos gruesas coletas con una cinta verde.
Un cairel de pelo entre horquillas.

S. Lewis
El sonido rápido y áspero de las pasadas de un cepillo de pelo.
Olor de un dentífrico pagano.
Dentífrico Lilidol.
Una maraña de rizos grises cortos como una gorra.
Las delicadas patillas habían sido el uniforme de los banqueros en 1870.
El corte de pelo estilo paje hacía resaltar su rostro bello y delicado.
Llevaban los labios pintados y las cejas también.
Para las apariciones publicas se repeinaba, se pintaba y encorsetaba resueltamente.
Champú de aceite.
Tónicos ámbar, rubí y esmeralda.
Esas mezclas extrañas, que el ingenio amable de los peluqueros ha ido ideando en el transcurso de los siglos.
Sintió una especie de éxtasis en el dolor, mientras la manicura le cortaba la cutícula de las uñas con un cuchillo afilado.
(Babbitt)

Rizados cabellos sicilianos.

Faulkner
Una joven cubierta de pintura y de frivolidad.
El cabello apilado descuidadamente sobre la cabeza le daba un aspecto frágil, como una estatuilla de porcelana. Bajo la luz tamizada de los cortinajes, su boca pintada adquiría tonos de púrpura.
Los ojos, semiocultos por sus párpados bajos, los dientes entre los labios púrpura, lanzaban centelleos incomprensibles.
El cabello formaba en las sienes dos alas negras, que la hacían volar hacia la noche.

Sus uñas semejaban cinco manchas de oropel carmesí.
Peine de celuloide.
(Pylon)

Un trapo manchado de carmín, un pañuelo con el que quitaba el exceso de pintura al arreglarse.
Una varilla de naranjo de las que usan las manicuras.
La estudiada parodia de los labios pintados.
Sobre el tocador se amontonaban objetos de aseo personal: cepillos y espejos, también nuevos; frascos y tarros de formas delicadas y exóticas, con nombres franceses.

Shólojov
La cabeza negra llena de cosmético.
El pelo, lleno de cosmético y alisado con el peine, se alzaba levemente a la izquierda en un mechón rizado.
El rostro róseo, radiante, perfumado con pomada de pepino.

Ludwig
El peinado en forma de torre provocaba acrobáticas competiciones entre las romanas elegantes.
Cleopatra, como muestran sus bustos, llevaba siete ondas, sin raya central, que habría acusado la línea excesiva de su nariz; sólo un leve rizo rompía, sobre la ceja izquierda, la severidad griega de su sencillo peinado.
Cleopatra amaba el perfume de aceite de cedro y la mirra.

Mauss
Los japoneses no establecen ninguna diferencia entre una pintura y un maquillaje.
La ornamentación directa del cuerpo podemos llamarla cosmética; el hombre ha buscado siempre sobreañadir alguna cosa bella para estar en sociedad, incorporar a su cuerpo algo bello. Reservaremos, en cambio, el nombre de adorno u ornamentación indirecta para los objetos móviles.
Se debe distinguir entre cosméticos públicos y privados, permanentes y temporales, totales o parciales, respecto del cuerpo entero.
Para las decoraciones temporales hay que atender a los materiales empleados, tales como aceite, orina, jabón, salivazos, sangre, que sirven para pegar o decorar.
El tatuaje es un signo, un símbolo referido particularmente al grado que se ocupa, al nacimiento, incluso a la nacionalidad.
El tipo de peinado está determinado por la moda y también por el rango, el clan, la familia, la edad y la posición social del individuo. Puede haber una relación entre el sombrero y la cabellera, como en el trenzado de perlas.
Las coloraciones del ojo, temporales como permanentes, tienen que ver con el mal de ojo.
El tatuaje subsiste en nuestras sociedades; en otro tiempo fue patrimonio de las tropas y hoy lo es de jóvenes aislados: marinos, soldados del Ejército colonial y de personas pertenecientes a capas criminales de la población.

Giraudoux
Cabellos bermejos venecianos.

Desnos
El peine de tus cabellos parece el fin del mundo. Tus cabellos, tan bien trenzados, tienen la forma de una mano.

Sartre
Pasta dentrífica Swan.


Shaw
Remedios extractados por Galeno del libro de Cleópatra sobre los cosméticos.

Christie
Cutis de crema y rosas.

Rohmer
Ojos el doble de luminosos, gracias al kohl con el que había sombreado párpados y pestañas.
Cabello decolorado con tinte Ticiano.

J. Green
Llevaba los cabellos divididos en anchas crenchas grisáceas, que cubrían su frente y sus sienes y que se levantaban por detrás en un gran moño aplastado.
A la altura de sus sienes se veían dos masas compactas de cabellos ensortijados y relucientes.
Empolvado de rosa Rachel.

Wassermann
En San Francisco había una peluquería cuyo propietario tuvo la sublime ocurrencia, después del terremoto que convirtió en ruinas la ciudad, de clavar un rótulo sobre la puerta de su tienda, que decía: "Al que entre aquí sonriendo se le afeitará gratis".

Fallada
De rostro muy pálido, como desvaído, y un oscuro pelo peinado lisamente, con raya en medio, a lo madona.
Llevaba en el rostro una espesa capa de polvos blancos. Los labios pintados de rojo vivo destacaban de la blancura como sangrientos.

Steinbeck
Su cabello gris acero estaba reunido en un moño apretado en la nuca.
Damas lánguidas, sofocadas, pequeños núcleos alrededor de los cuales se revuelven mil diversos avíos; cremas, ungüentos, redomas de pomadas de colores -negro, rosa, rojo, blanco, verde, plata-, para teñir el pigmento del cabello, los ojos, los labios, las uñas, las cejas, las pestañas, los párpados.
El cabello gris trenzado.

Zweig
Vestir una toilette azul pálido.
Bien cortadas patillas a lo Francisco José.
Ondeadas patillas judías.
Perfume Coty, el más caro.

Mitchell
Peinado chignon para la noche.

Baring
Manos eficaces y expresivas, caballerescas en sus modos, bellamente modeladas, impecablemente limpias, con pulidas uñas.

Priestley
Los labios pintados de un rojo demasiado oscuro.
Mandar aderezar el cabello más a la moda.

Welch
Peinado a la eduardiana. Época del reinado de Eduardo VII (1841-1910), la Edad de la Opulencia.
Rizado de pelo. Toque judío.
Bay khum, antigua loción aromática inglesa.

Cain
Bay-rum para el pelo por las noches.

Remarque
Agua de Colonia de Orsay.
En la nueva Alemania, los cosméticos y el lápiz de labios se veían con desagrado.
Usa un fijador para cabello, que huele a caracoles.

Braudel
Por el mar Rojo llegaban al Mediterráneo objetos de tocador.

Frisch
Revisar el maquillaje.
Luce un peinado que la hace más joven que antes.
Peinado beat.

Bromfield
Los párpados supermaquillados.
Sacando un lápiz, retocó los labios.
Maquillaje artificial decorativo, francés.
Los cabellos oscuros recogidos en bigoudis para que se formasen los tirabuzones.
Las ondas y rizos complicados, que estaban de moda entonces.
Los labios, pintados en una época en que la pintura no era corriente en las mujeres, tenían un pliegue feroz.

Chandler
En el baño había un juego de instrumentos para afeitarse: hojas, máquina y crema, tres cepillos de dientes de bambú dentro de un vaso y algunas cosas más.
Los labios llenos de rouge.
Sillón de peluquero, de cuero azul con varillas de cromo.
Cigarrillos manchados con un rouge llamado <<Carmen>>. Rouge de rubia.
Su cabello era largo, rizado en las puntas y de un color rojizo oscuro, con unos reflejos azules teñidos. Unos manchones de rouge aplicado apuradamente ardían en sus mejillas.
Uñas pintadas color sangre.
Yo soy de esas rubias sintéticas, que tienen la piel como la yesca, manos como palas, rodillas puntiagudas y pechos como huevos al plato.

Ardrey
Las cortesanas, durante siglos han usado belladona para dilatar las pupilas de sus ojos.
La ilusión indefendiblemente irracional de creernos en una posición central, nos acucia a saltar de la cama por la mañana, afeitarnos o hacernos el maquillaje y seguir con la labor diaria.

Williams
Una mujer imponente, aunque resultase grotesca con su maquillaje.

J. Bowles
Las mujeres recién empolvadas.
Empolvar la nariz.
Sacó del equipaje un estuche de manicura.
Se había maquillado y perfumado cuidadosamente.
Empolvó la cara cuidadosamente y prendió varias orquídeas en el pelo.
Transpiraba mucho, y su maquillaje se resentía.
A pesar de que  había maquillado la cara con una espesa capa de polvos, semejaba cansada.
Una generosa capa de colorete cubría sus mejillas.

Bartolini
Pecho vienés de otros tiempos, cuando en Viena todo eran polvos de arroz y Metastasio, marfil y Arcadia.

I. Shaw
Ruda cabellera teatralmente ondulada. La oxigenaba para reforzar la plateada blancura.
Besó a la recién casada y hubo una confusión de satén blanco y de encaje y de rojo de labios, y de perfume y de azahar.
Brillar los cabellos peinados vigorosamente.
La disposición geométrica de los objetos de tocador.
El cepillo de cabeza, con el mango de plata y adornada con un viejo motivo de hojas victorianas.
Un amplio peinador.
Los altos y espléndidos peinados.
Una rubia oxigenada, de largas pestañas artificiales.

Zweig
Bien cortadas patillas a lo Francisco José.

De Beauvoir
Sucios como peines.

Los objetos de tocador de Violette Leduc

El brillo de los moños.
Peinado de viejas, partido y recogido debajo de las orejas.
Nos abandonó sin posar su mejilla sobre la nuestra. Eso podía deslucir sus afeites.
Pegaba sus mechones huraños al casco de su peinado.
Su rodete se desmoronaba. No lo recogía. Decidió reconstruir su rodete.
Alto peinado.
Peinarse con un peine húmedo.
Lápiz para las cejas.
Su gruesa trenza gris estaba recogida a la antigua en lo alto de la cabeza.
Encerar la cara.
Trenzas en forma de caracol sobre las orejas.

Acaramelado perfume de Camel.
Rosa cielo, cosmético para las mejillas traicionadas por el viento de espadas: el invierno. Varias pastillas sobre las mejillas, puesto que hay que golpetear antes de extender, es el secreto de un maquillaje natural, perfecto.
Azul sobre los párpados.
Modelaba los cabellos con una seguridad que otorgaba bienestar.
El bienestar después de la navaja y la crema.
Perfume del muguet salvaje.
Gran moño mariposa.
No quiero ver sobre tus rasgos el huracán de los años.
Beneficios del astringente, enemigo del poro dilatado.
Cabellera de Berenice.

Corrí al peluquero. Me vestí con un vestido de Bruyère, me pinté para una boda. Mis uñas pintadas, mis diez testigos. Una ultima mirada a mi redecilla lujosa, a mi flequillo suelto en abanico.
El peinado de Simone de Beauvoir, una construcción. Una diadema sus cabellos tirados hacia atrás, recogidos en arco en mitad de la cabeza. Es un homenaje a su gran frente, una playa.
Embadurnada la cara de rosa, de rojo, de negro.
Alíviame con tu espuma, jabón Camay.
La polvera lanzaba resplandores, se divertía abriendo y cerrando la tapa.
Palpaba la pedrería de la polvera con sus dedos de pianista.
La guirnalda del peine de bolsillo.
Esmalte mandarina en las uñas.
Me peinaba con cuidado, terminaban los rumores de la ciudad en la seda del cepillo; retornaba entre los dientes del peine el silencio de las hierbas, de los bosques, de los jardines.
Peinada con un flequillo demasiado crespo.
El tubo de crema de Elizabeth Arden.
Una sonrisa frágil para mis uñas pintadas. Los jardines sobre mis dedos son de Peggy Sage.
Desterrada, privada de voz, de saliva y de respiración, me empolvé la nariz.
Cabellos cortos estilo tapón Jex.
Me empolvo, paso lápiz por las cejas, embadurno los labios, doy una patada a la ciudad.
Un poco de colorete sobre la mejilla, de un damasco azul grisáceo.
Una permanente me transformaría. Ondeado, como la brisa sobre los cereales. Peinado de mujer seria.
Ricitos, onditas, red, casco, secador, pinzas, golpe de peine, marcado de ondas, laca.
Duchada, peinada, maquillada, calzada. Una belleza de barrio.
Peinado alto, geométrico.

Acariciaba su pelo con un gesto de decorativa coquetería.
Escuchará pizzicati en el pelo ensortijado del hombre, que sueña masticando helados.
Barrió la frente, las sienes, los párpados con largas pinceladas.
Se cree por encima de la pintura para labios y de los polvos de arroz.

Moravia
Todos los nudos van al peine.
Cutis, blancura de anís cuando se le echa agua.
Pelo cortado a la nazarena, levantado como una llamarada.
Bubikopf. Cabellos cortos con dos mechones en coma en torno a las orejas.
Útiles de aseo.

Savinio
La cara empolvada, dos circulitos de colorete en los pómulos.
El rostro es de esmalte, los ojos de cristal, la sonrisa de coral.
Friccionar la barba con agua de Lubin.
(La infancia de Nivasio Dolcemare)

Cipolla
Un sector-guía del desarrollo que se produjo a partir del siglo XI, fueron las especias-productos vegetales usados en cosmética.

Ambler
Ungüento cosmético maravilloso. Publicidad gratuita.
Pasadores de galactita para el cabello.

Cesdron
Groseramente maquilladas.

Yevtushenko
Uñas pintadas de pintura plateada.
Estudiado desorden de rubios rizos en la cabeza.
Altos peinados kokóshniki, los antiguos tocados de las mujeres rusas del norte.
Lápiz de labios con estuche de plata.
Polvos para ocultar las ojeras.

Lampedusa
Mesa de tocador con forma de haricot. Judía.

Ginsberg
Peluca de sangre.

W. Burroughs
Tónico capilar Bruno. Contiene cantáridas y no hay como eso para evitar la caída del pelo.

Koestler
Sintiéndose palidecer bajo el maquillaje de tono tostado.
Dedos con esmaltadas y aguzadas uñas.
Un cosmético celestial.
Sacó su polvera y tranquilizó sus nervios empolvándose y colocando rouge en los labios.
Sacó el espejo del bolso y, bajo el pretexto de arreglar su maquillaje, se complació ampliamente.
Manía de empolvarse cada cinco minutos, siempre que estaba nerviosa.
Se encontraba desesperada en el pantano de los espejos, batas, polveras y rodillas que temblaban.
Cabellos peinados con un gran moño clásico.

Grass
Permanente al agua.
Brocha de afeitar de pelo de tejón.

Highsmith
Perfume Stradivari.
Lacitos de gro, cinta para el cabello.

Graves
Rizos delicadamente peinados y rubios de un danés.

Daninos
Se raser. Afeitarse y aburrirse.

Abetti
Los benéficos efectos sobre los organismos vivientes de aquella parte de la radiación solar que se encuentra entre el violeta y el ultravioleta y que consigue llegar a la superficie terrestre, es hoy día muy apreciada para fines terapéuticos, incluso se recurre a fuentes artificiales. Se ha descubierto que cuando la piel se encuentra expuesta a la luz directa del Sol, aparte del fenómeno del ennegrecimiento produce también vitamina D, esencial para la ejecución regular del organismo humano. Cuando recibimos poca radiación solar, los microscópicos laboratorios de nuestra piel no procuden más vitamina D, con el resultado de un desgaste general.

Robbins
Cabello dramáticamente peinado con raya en medio.

Burgess
Los polvos se le habían apelmazado en la cara.
Dar un toque de lápiz de labios, para el sano mundo del exterior.
Pulcramente peinada.
Labios rojo vermellón.
Una ligera arruga de ça pue.
Peinado con trenzas a lo Gretchen.
Un cabello Adonis tamaño convencional, rizos Caroline, puntas Jerry Cruncher.
Rizos byronianos rojizos.
Lápiz de labios, roja y grasienta pintura.
Masaje after-shave de Yardley.
(El doctor está enfermo)

Perfume Eucris.
Viejas pelucas del Iluminismo.

Testori
Brillantinas, cremas, coloretes, esencias, polvos, rimmel, jazmines y violetas; ora fuertes y excesivos, ora tenues y suaves.
Espolvorear el cuerpo con nubes de borotalco.

Levin
Jabón Ibory.
Gel Vitabath.

Butler
El cabello es una proteína que contiene cisteína. En un estadio precoz de la formación del pelo, el azufre está en la forma no enlazada (cisteína) y las cadenas de proteína permanecen independientes. Ocurre una modificación química (oxidación), que provoca la unión de los azufres, lo cual da lugar a un endurecimiento del pelo. Las aplicaciones de determinados agentes químicos causa la ruptura de algunos de estos enlaces y el cabello se vuelve más flexible; al calentarlo se reoxidan y recombinan los enlaces, pero no necesariamente con los compañeros de antes, de suerte que se fija la forma que se les dio mientras estaban flexibles. Tal es el fundamento de la moderna ondulación permanente.

E. Vilar
El varón produce para la mujer el lápiz de labios beso-resistente, el make-up lágrima-resistente para los ojos, la permanente doméstica.
Una cierta extrañación producida por el maquillaje.
Hace falta mucha cultura para colocar y matizar el sombreado de un párpado; y hace falta verdadera especialización para escoger un lápiz de labios determinado y la técnica adecuada para optimizar la aplicación de la sustancia -con pincel o directamente, en estratos o no-, o para conseguir una razón óptima entre los efectos secundarios deseados y no deseados de unas pestañas artificiales.
Cultura en el terreno de la máscara femenina.
La mujer utiliza una cosmética refinada, que tiende a reservar su baby-look.
Pinta los labios y los párpados para que arrojen cierta luz húmeda, da al cabello tonos luminosos.
El mechón cae por la sien del modo deseado, el rosa del esmalte de uñas armoniza como es debido con el del charipé.
Un make-up natural para el primer rendez-vous.
Use lápices de labios que no tengan brillo nacarado, porque estos son los que dejan depósito en las arrugas.
Tiene que aplicar a los labios pomada, lápiz perfilador, lápiz nacarado y pulverización; las pestañas artificiales no se adhieren ya en bloc, sino pestaña por pestaña.
Sólo para el make-up de los ojos y las cejas, una mujer precisa: una tira de pestañas artificiales, pinzas y adhesivo especial para su fijación, lápiz de fondo, pinceles y tintes para las pestañas, eyeliner, o lápiz perfilador para los ojos, tres colores de sombreado para los párpados, dos colores de lápiz para las cejas, polvo para estas y pincel adecuado para su aplicación, cepillito para las cejas, pads aceitados para desmaquillar y crème especial para los ojos.
Culminación de la cultura femenina, su constante dedicación a la moda y la cosmética es actividad natural de unos seres infinitamente primitivos.

Holt
Las pelucas pasaron de moda y se eliminaron los polvos.

Charroux
Libro de Enoch, VIII: Azazyel enseñó a los hombres el arte de pintarse las cejas.

Raucher
El cabello, seda; las pestañas, telas de araña.
Los granos que cubrían su rostro, ni Max Factor era capaz de disimular.

Vidal
Suntuosos salones de Taylor, en Broadway.

Chevalier
Amuleto, ojo maquillado.
Bucle, rizo, símbolo de identificación. La forma circular del bucle encierra el significado en el significante.

Kriegel
Un fondo de maquillaje.

Keneally
El rostro afinado maquillado vívidamente.

Lapierre
Los establecimientos de Monsieur Malvaist y Monsieur Siret, los dos célebres peluqueros franceses, que un astuto comanditario de Calcuta hizo venir de París.

McIntyre
Abelmosco. Fragancia.

Monteilhet
Tonstrina. Barbería.

McCullough
Cepillaba y secaba su pelo al sol después de lavarlo, para que se mantuviera brillante; perfilaba los ojos con una línea negra de stibium.
Maquillaje nupcial de crema y azafrán.
Un elaborado maquillaje.
Perfilaba cejas y pestañas con stibium, porque de lo contrario no se veían.
Stibium. Polvo negro a base de antimonio, soluble en agua, que se usaba para pintar las cejas y pestañas y perfilar los ojos.

Davis
Fina capa de antimonio en los párpados.

Jacq
Por causa de Hattusa, una de las esposas diplomáticas de Ramsés, el precio de los ungüentos y aceites se ha doblado.
Pastilla compuesta de olíbano. Resina similar al incienso, juncia, caña aromática y caña de Fenicia, mezcla que garantizaba el buen aliento.

Werber
Cabellos negros cortados a lo Louise Brooks con un pesado flequillo.

Rambaud
Joly, peluquero de moda. Moño a la Nina.

Waluszek
La planta de la canalaria, del Brasil, aporta partículas de agua a las células de la piel y produce un espectacular rejuvenecimiento.

Franceschini
Las jóvenes romanas habían abandonado el austero uso de las cintas en favor de moños complicados.
Ornatrix. Peluquero.

Larsson
Maquillar la verdad.



Sus labios eran rojos, teñidos de sulfuro de mercurio.

Perfumes. Narcisse Noir, Coeur de Carnation, Fleur de Lilas.
Fougère, obtenido del helecho, capilar.

Esencias de terebinto.

Gama de perfumes Red (Versace, Voss, Arden).



Ana Kontroversy



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada